Musica de Carlos Lombardo


Desquite de Guarania
Como pieza fundamental del folklore latinoamericano, la música toma su expresión tanto de ritmos nativos o africanos, como de la melodía y armonía traídas de Europa, de esa fusión de culturas nace lo que hoy conocemos como música folklórica latinoamericana: la búsqueda y desarrollo de una musicalidad como expresión de una identidad cultural.

Así se definen dos grandes claves rítmicas como declaración musical autóctona: las formas binaria y ternaria.
La forma binaria se ve reflejada en: las Rancheras y Corridos de Méjico, el Son y el Guajira de Cuba, la Cumbia y el Porro de Colombia, el Samba y el Bossa Nova del Brasil, el Guainu y el Sanjuanito andino, el Tango y la Milonga Argentina entre otras.
La forma ternaria se representa en: el Huapango y el Son Huasteco de Méjico, el Merengue centroamericano, el Joropo y el Pasaje de Venezuela, la Cueca de Chile, la Zamba y la Chacarera Argentina, el Kyre’y (polka) y la Guarania del Paraguay.
Latinoamérica se busca a si misma, forma y construye conceptos e instrumentos, como cualidad cultural. Las influencias migratorias, así como las expresiones nativas, originan una identidad que debe desarrollarse y protegerse.
El idioma y el acento forman desde el inicio un lenguaje musical identificatorio.

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